Visitemos
un observatorio astronómico, busquemos un telescopio y miremos el cielo. Nos
sorprenderá ver, glóbulos blancos, glóbulos rojos, plaquetas y otros contenidos
sanguíneos, que parpadean y se movilizan como si fueran astros, estrellas,
galaxias, Sol, Luna y cometas.
Ahora,
también visitemos un laboratorio médico, busquemos un microscopio y miremos una
muestra de sangre. Nos sorprenderá ver estrellas, astros, galaxias, Sol, Luna,
plaquetas y otros contenidos en la sangre.
Hemos
utilizado al telescopio, como si fuera un microscopio del Cielo; y al
microscopio, como si fuera un telescopio de la sangre.
He aquí esta revelación:
Tanto
el espacio cósmico, como nuestra sangre, son parte importante de dos universos.
El Cielo es la sangre de Dios. La Tierra, es un glóbulo rojo de la sangre de
Dios. Nuestra sangre, es el Cielo de los virus y otros microorganismos que
viven dentro de nuestro cuerpo.
EN
ESTA TIERRA –GLÓBULO ROJO DE LA SANGRE DE DIOS- NOSOTROS SOMOS VIRUS.
Si.
Hay virus reyes, virus presidentes, virus militares, virus sacerdotes, virus
políticos, virus pobres, virus ricos, virus buenos, virus malos, virus
inteligentes, virus idiotas, virus generosos, virus egoístas, virus blancos,
virus negros, virus amarillos, virus elegantes, virus harapientos, virus
satisfechos, virus hambrientos, etc. etc.
Con
la ayuda de nuestra imaginación, subamos más allá de la luna. Miremos a la
tierra; parecerá una estrella del espacio. Si nos ayudamos con un telescopio,
veremos que es un glóbulo rojo en la sangre de Dios, porque le rodea el oxígeno.
La Luna, podría ser un glóbulo blanco, porque no contiene oxígeno.
Desde
esa enorme distancia no podemos distinguir, tierra, mar ni virus.
Nuestra
vida, salud y desarrollo de virus, depende íntimamente de la salud que
ofrezcamos a este glóbulo rojo, la Tierra. No debemos hacerle daño porque Dios
se aplicaría medicinas que nos matarían.
La
superpoblación de virus es tolerable hasta cuando le produzcamos enfermedades
de Dios. No es recomendable atacarle, porque cuenta con variados recursos para
eliminarnos; como, hacer irrespirable la atmósfera, estimular las guerras,
eliminar las lluvias, o por último, acabar con el oxígeno.
Es
muy divertida la importancia y las contradicciones con que adornan su vida,
nuestros amigos virus. El virus buscador de oro, pretende hacerse rico. El
virus millonario, hace votos de pobreza e ingresa a un convento. El virus
político, niega hoy lo que afirmo ayer.
Que
divertido, cuando leemos los periódicos
en las descripciones que hacen los periodistas, de las ceremonias y homenajes a
los virus monarcas y a los virus presidentes. Que tristeza, leer que millares
de virus murieron de hambre en varias zonas del glóbulo rojo de Dios…
Todo esto es para hacerlos pensar, vuestra mente vibra con
intermitencias. No permitan que la burla del vecino, o la estafa del pariente,
les impida razonar. Hay algo más importante que las burlas, las estafas: es
saber que no es tanta la luz, ni profunda la oscuridad; que la vida es poca y
la muerte, insignificante; que la vanidad es locura, y la soberbia idiotez; que
la risa ayuda a contener el llanto. Pero risa ni llanto, conmueven tanto a los
virus como para detener su empeño para sobrepoblar a este glóbulo de Dios.
Cuando se sature de habitantes virales, Dios se beberá la medicina
recomendada por su médico y producirá la eliminación del oxígeno en este
glóbulo rojo de Dios. Nosotros, humildes e indefensos virus, estaremos privados
de la risa, del llanto y de la vida.
Nuestra alma, liberada del placer, del dolor, de la risa y del llanto,
permanecerá flotando en el espacio lejano, hasta cuando logre ingresar en el cuerpo de otro virus y
vaya a habitar en otro glóbulo rojo de Dios.












"No es un Virus, es una Guerra Fría y la consecuencia no es una pandemia, será una gran recesión mundial"
ResponderEliminarHace 20 años se decía que en un futuro, las guerras dejarían de ser conflictos armados para convertirse en guerras biológicas y económicas, porque la forma "más factible" de destruir a una nación, es destruyendo su moneda. Pues ese día llegó.
Las dos economías más grandes del mundo: Estados Unidos y China.
Luis G.
Para concluir, quiero mencionar que independiente a las causas del coronavirus, es importante seguir las indicaciones sanitarias sin caer en la tragedia y el constante temor al contagio.
ResponderEliminarAl final lo que realmente debe preocuparnos y ocuparnos es la crisis económica que se aproxima.
Así que "trabajando, ahorrando y cuidando el dinero" porque nuestras reservas internacionales para enfrentar una crisis de esta magnitud, no serán suficientes.
Luis G.
El Coronavirus funciona como un desenmascarador: allí están los que compran por toneladas para encerrarse en sus casas y aguardar la muerte del vecino. ¿Solidaridad? ¡Pamplinas! En Lima o en Madrid las mascarillas se acaparan, el miedo cunde, los anaqueles se vacían: el viejo mono se trepa al árbol más alto mientras el tigre de la muerte mira con codicia.
ResponderEliminarLos que matan en mancha, los que dicen que el calentamiento global es un invento liberal, los que permiten que los palestinos sean cazados como moscas y encerrados en jaulas, ahora parecen preocupados por el destino de la humanidad. ¡Farsantes!
Cesar H.
La Tierra está harta del ser humano. Supura la tierra enferma de antropocentrismo. El hombre es el coronavirus del planeta. Vive el hombre como un parásito y, como todos los virus, aspira tanaticamente a dar muerte a su huésped. Por eso seguimos perforando en busca de petróleo y malogrando sucesivos paraísos y masacrando toros en plazas inmundas. La naturaleza ya no nos reconoce como suyos. Somos sus enemigos. Quienes nos creen sus hermanos son los incendios forestales, las lluvias ácidas, las mareas rojas, los huracanes fuera de temporada. El deshielo de la Antártida nos ama. El fracking nos guiña el ojo. Los plásticos del océano corean nuestro nombre.
ResponderEliminarUn país donde se come todo lo que camina, vuele o arrastre hizo que el virus de estos momentos pasase del reino animal al de los humanos. Según cifras oficiales, en las que no creo, han muerto 3, 158 chinos por esta causa. Menuda ofrenda a la parca. Mao mató de hambre y purgas a unos quince millones y pocos dijeron algo. Las guerras del opio que Occidente perpetró en China mataron a cientos de Miles y nadie protestó demasiado. Así somos de virales.
Hay menos de 5,000 muertos por la pandemia, según la OMS. Pero sólo en Sudan del Sur han muerto 385,000 personas en una guerra civil interminable. ¿ Y los 131,000 muertos en Afganistán, contados desde el 2001, el año cero de la peste imperialista desatada por Bush hijo, el de las habilidades diferentes. ¿ Y los 380,000 muertos en Siria? Esos no contagian, ¿verdad? Por eso no suelen nombrarse. Por eso no se leen. Por eso no se temen.
Cesar H.