A todos los jóvenes entre los 15 y 95 años de edad, con un espíritu de eterna juventud, con la esperanza de un mundo mejor. Que traspasen el tiempo, el espacio, llegando a todos los hombres de todos los tiempos.
A poco de cumplir
el bicentenario o los 200 años desde que un general argentino llamado José de
San Martin, pronunciara en la Plaza Mayor de Lima, las siguientes inolvidables
palabras: “El Perú es, desde este momento, libre e independiente por la
voluntad general de los pueblos y por la justicia de su causa que Dios
defiende”. Desde entonces en cualquier acto público o ceremonia cívica, entonamos
también con emoción y jubilo un Himno Nacional, como el dulce recuerdo de un
pasado triste de opresión.
No sois tan
libres como dice el Himno Nacional, porque siempre sois esclavos de quienes
preciándose de nobles y de descendencia señorial tuvieron la avaricia y la ambición
de apoderarse de cuanta riqueza pudieron o usufructuaron sus progenitores
opresores.
Esclavos en una palabra de tus connacionales, de tus propios semejantes, los hombres esclavos de los hombres. Y para colmo de este infortunio, sois esclavo de la desidia y falto de espíritu de lucha, ósea esclavos de la ignorancia y pusilanimidad
Pero este oprobio
no debe continuar. Hay necesidad de cortar de raíz. Es preciso acabar con todas
las explotaciones o humillaciones que ofenden la dignidad del hombre. Ha
llegado el momento de que nos sacudamos del polvo ancestral que nos tiene los
sentidos embotados, ha llegado el minuto decisivo de que los esclavos de
nuestros propios semejantes, busquemos la reivindicación de los derechos que
nos fueron despojados mediante el fraude y el dolo.
Que los falsos postulados que nos pregonan políticos y candidatos dejen de ser plataforma política y pura patraña. Lucharemos con las únicas armas de que disponemos y de los que somos dueños: nuestras mentes y nuestros brazos. ¿Cuál será la bala más efectiva y mortal para la jornada?: LA CULTURA.
La instrucción y educación es la base y salvación nuestra. La cultura es el arma más contundente y efectiva para luchar contra la miseria y el hambre. Es mi principio doctrinario, que SOLO LA CULTURA SALVARA AL PERU. Nadie podrá establecer la libertad y la igualdad de derechos, ni estructurar el bienestar social y el progreso de nuestro país. Tal vez si, solo cuando el pueblo se haya culturizado lo suficientemente como para no dejarse engañar o haya llegado a tener cierta madurez mental, como para encauzar sus aspiraciones, individual o colectivamente.
Hoy mismo
empecemos a buscar los medios de cultura, dediquemos nuestros momentos de ocio
a la lectura y a la meditación; si, amigos míos: leamos y estudiemos con miras
a un porvenir y trabajemos con decisión y optimismo en pos de una mejor vida,
porque cuanto más caudal de conocimientos poseamos o adquirimos, más factible
será llegar a la meta de nuestras aspiraciones o con más facilidad podremos desenvolvernos
dentro del medio en el cual actuamos; y por donde vayáis y pisáis, predicad el
evangelio de la cultura, despertad a las almas dormidas y los espíritus atrofiados,
predicad a nuestros hermanos de lejanas
tierras, de los más apartados rincones.
¿De qué nos sirve
la relativa libertad de que disfrutamos, si victimas de nuestra propia
pusilanimidad siempre somos esclavos de los más pudientes?, ¿de qué nos sirve vociferar
libertad, si esta no la tenemos en verdad?
Con una educación
libre de las mentiras del pasado, con una cultura suficiente que nos permita
saber proveer y nos ayude a distinguir los ideales vivos de las supersticiones
muertas, ya no nos dejaremos explotar, ni nos quejaremos de ser explotados, no
reclamaremos derechos arrebatados porque no nos dejaremos arrebatar, no
necesitaremos mendigar la voluntad de nuestros amos para brindar un poco de
alegría a nuestros hogares.
Para terminar, no
olvidéis que la ignorancia es la causa de muchos fracasos y que los malditos
vicios del licor, el cigarrillo y hasta el juego, son la causa y efecto de la
desdicha, miseria y pobreza, el eterno calvario de nuestra existencia…
Predicad esto por
los últimos rincones de nuestro territorio y despertad a todas las mentes
jóvenes.







































