"Todas las enfermedades son ácidas y donde hay oxígeno y alcalinidad no pueden existir enfermedades, incluido el cáncer".
lunes, 10 de agosto de 2020
OXIGENO Y ALCALINIDAD
En 1931, Otto
Heinrich Warburg (1883-1970) doctorado en medicina y química,
recibió el Premio Nobel de Medicina por su investigación sobre la respiración
celular. Lo extraño de este logro trascendental para y por la Humanidad es que
este descubrimiento quedaría silenciado. Así es, no fue difundido al público, y
sigue sin difundirse, como muchos otros avances que iremos viendo. Por suerte,
gracias a internet como principal herramienta al servicio de todos podemos
compartir esta vital información.
El Dr. Warburg fue uno de los grandes científicos de la
época, pionero en introducir las disciplinas de la física y química en la
medicina, sin darse cuenta estaba abriendo las puertas de un universo nuevo en
el conocimiento de las enfermedades y en el modo de curar, un nuevo concepto de
medicina, porque buscaba las causas reales y no disimular síntomas, buscaba la
curación a nivel celular porque es aquí donde surge la enfermedad. Hallar las
causas del desorden y un modo de restaurar el equilibrio/salud mediante una
correcta ingestión de “micronutrientes” que necesitan las células. El organismo
necesita siempre micronutrientes para su correcto funcionamiento, para que se
compensen los desequilibrios.
Por esto puede
considerarse al Dr. Warburg como un precursor de la futura nutrición
ortomolecular que crea más tarde Linus Pauling. Lo que debe preguntarse el
lector es porque se sabe poco o nada de esto. Estas sustancias naturales
-micronutrientes- son mucho más eficaces, libres y seguras que los fármacos de
alta toxicidad (sintéticos), patentados y que son ya la cuarta causa de muerte
por efectos secundarios en los países avanzados.
La clave de su descubrimiento reside en el estudio celular,
confirmó que las células sufren graves alteraciones cuando varía su PH natural
(ligeramente alcalino). Los alimentos procesados (industriales, hoy día más
desnaturalizados que nunca y repletos de aditivos, decenas de miles circulan
sin control alguno, no da tiempo a probarlos para eso está el consumidor conejillo
de indias), lo habitual es que crean en el organismo un entorno de acidez que
enferma a las células porque la acidez expulsa el oxígeno. En esencia, en la salud celular las
sustancias ácidas rechazan el oxígeno y las sustancias alcalinas atraen el oxígeno.
"La falta de oxígeno y la acidosis son las dos
caras de la misma moneda. Cuando usted tiene una, usted tiene la otra... /
"Todas las enfermedades son ácidas y donde hay oxígeno y alcalinidad no pueden existir enfermedades, incluido el cáncer".
Sin
duda el descubrimiento advertía sobre el mal camino que la industria
agroalimentaria ha seguido, y hasta qué punto desastroso para las sociedades
industrializadas. El resultado ha sido, como el cumplimiento de la peor
profecía, una auténtica epidemia de enfermedades.
Ahora
veamos la situación en los años 60 del siglo XX, treinta años después del
descubrimiento deliberadamente ignorado de Otto Warburg. Sobre el descenso de
calidad de la comida, una degradación que podemos valorar como dramática. Cada
generación no puede advertir este empeoramiento porque es un proceso que vive
cada persona que asume el tiempo que le ha tocado vivir, pero la evolución en
lo que respecta a la calidad de los alimentos hasta hoy día (año 2020) es una
situación dramática: déficit de nutrientes, exceso de tóxicos, mientras las
multinacionales campan a sus anchas, imponen sus leyes y recompensan a nuestros
políticos que miran a otro lado y se despreocupan de la salud de la población.















