Una alegoría, a la historia de una gaviota en particular, con un nombre cualquiera: Juan, Jorge, Salvador…, que puedes ser tu o cualquiera de nosotros. Ser dueños de nuestras decisiones nos hace responsables de nuestros actos y ser artífices de nuestro destino. La perfección es el resultado de la práctica continua y la perseverancia. Pero de nada serviría ese logro, si no enseñamos el camino a otros.
Si no te aceptan en tu entorno, busca
otro. Aceptación de uno mismo al pasar por la negación al ser tal cual somos o
el acoso de los demás por la misma causa. Después que te hayan hecho sentir
derrotado, para luego alcanzar la gloria de la aceptación, es cuando llega el
momento de perdonar y olvidar, así como de enseñar lo aprendido a quien lo
desee. A buscar otros cielos y otras tierras para dejar un enorme legado.
Esta historia nos hace reflexionar
sobre muchas cosas, enseñanzas para aplicarlas en nuestra vida, como que el
pensamiento positivo, la seguridad y la aspiración son tres piezas claves para
lograr lo que uno necesita.
Entonces nunca digas: No Puedo.
“Puedes tener la libertad de ser tú mismo y ningún obstáculo se puede atravesar en tu camino”
“Corta las cadenas de lo que piensas y así también romperás aquellas que
atan tu cuerpo”
“No debes creer todo los que tus ojos ven, ya que solo te mostraran
limitaciones. Debes mirar la comprensión, encontrar lo que sabes y así podrás
ver el camino para tomar vuelo”
“La única ley que sirve de guía es la Libertad”
“Se debe rechazar todo aquello que nos traiga limitaciones”
“Si no aprendes nada, el siguiente mundo será igual a este mismo, con los mismos límites y los pesos que se deben superar”











