La actual y vigente Constitución Política del Perú (1993), en sus artículos menciona: .-Todos tienen derecho a la protección de su salud, la del medio familiar y la de la comunidad así como el deber de contribuir a su promoción y defensa. La persona incapacitada para velar por sí misma a causa de una deficiencia física o mental tiene derecho al respeto de su dignidad y a un régimen legal de protección, atención, readaptación y seguridad; y el Estado determina la política nacional de salud. El Poder Ejecutivo norma y supervisa su aplicación. Es responsable de diseñarla y conducirla en forma plural y descentralizadora para facilitar a todos el acceso equitativo a los servicios de salud.
La realidad es otra, un sistema de salud que se desmorona en muchos hospitales y postas medicas de nuestro país, usuarios que califican de maltrato cuando los trabajadores de los módulos o el mismo personal de salud (médicos, enfermeras y técnicos) les responden de mala manera, todo esto es percibido principalmente por los familiares de los asegurados, enfermos o internados.
A esto sumamos las citas postergadas hasta por tres meses, carencia de médicos especialistas, salas de emergencia y áreas de hospitalización colapsadas, a diario, miles de asegurados expresan su malestar, ¿Dónde está el dinero de los asegurados? ¿Por qué se paga para una atención precaria? No hay respuesta alguna, lo que hace pensar a muchos peruanos que existe corrupción en el mismo sistema de salud.
A esto sumamos las citas postergadas hasta por tres meses, carencia de médicos especialistas, salas de emergencia y áreas de hospitalización colapsadas, a diario, miles de asegurados expresan su malestar, ¿Dónde está el dinero de los asegurados? ¿Por qué se paga para una atención precaria? No hay respuesta alguna, lo que hace pensar a muchos peruanos que existe corrupción en el mismo sistema de salud.
Por lo menos, que la atención medica tenga un ingrediente humanista; se olvidan que los asegurados, son los que mantienen toda la organización y a ellos se deben. Cierto médico cirujano, en un gesto pilatesco, dijo: -“esto es por la burrocracia hospitalaria, que impera en el país”; pueda que tenga razón, tantos papeles y tantas vueltas de uno a otro consultorio, el tiempo que es el principal enemigo de la salud y aliado de la enfermedad, es también la principal deficiencia que en vez de sanar, enferma de estrés y ansiedad.
El decano del Colegio Médico, señala que los deberes de un médico no obedecen solo a un código escrito en el papel, sino que son la esencia de una profesión humanista orientada a lograr la más alta calidad de vida. Aunque reconoce que se cometen atropellos en contra de los pacientes; nuestro sistema de salud tiene carencias: de infraestructura, de medicamentos y de personal. Pero ninguna de ellas justifica que los médicos ignoren su tarea primordial: luchar por la vida de sus pacientes.
Si nuestro sistema de salud pública fuese un paciente, seguro recibiría un diagnóstico negativo. Los largos tiempos de espera para conseguir una cita o para programar una cirugía, el frecuente maltrato a los usuarios y la falta de equipamiento de medicamentos hace que los hospitales del Ministerio de Salud (Minsa) y del Seguro Social (Essalud) sean mal vistos.
Mejoraremos estas deficiencias, cuando todo el personal de estas entidades de salud, desde la alta gerencia hasta el más humilde servidor, tuviera muy presente su misión, que es la de servir, teniendo como principal objetivo la pronta y eficiente atención de la persona humana, mediante el uso e inversión adecuado de los fondos y erradicar definitivamente la frondosa burocracia.
El decano del Colegio Médico, señala que los deberes de un médico no obedecen solo a un código escrito en el papel, sino que son la esencia de una profesión humanista orientada a lograr la más alta calidad de vida. Aunque reconoce que se cometen atropellos en contra de los pacientes; nuestro sistema de salud tiene carencias: de infraestructura, de medicamentos y de personal. Pero ninguna de ellas justifica que los médicos ignoren su tarea primordial: luchar por la vida de sus pacientes.
Si nuestro sistema de salud pública fuese un paciente, seguro recibiría un diagnóstico negativo. Los largos tiempos de espera para conseguir una cita o para programar una cirugía, el frecuente maltrato a los usuarios y la falta de equipamiento de medicamentos hace que los hospitales del Ministerio de Salud (Minsa) y del Seguro Social (Essalud) sean mal vistos.
Mejoraremos estas deficiencias, cuando todo el personal de estas entidades de salud, desde la alta gerencia hasta el más humilde servidor, tuviera muy presente su misión, que es la de servir, teniendo como principal objetivo la pronta y eficiente atención de la persona humana, mediante el uso e inversión adecuado de los fondos y erradicar definitivamente la frondosa burocracia.
• Que se nos atienda con consideración y respeto de nuestra dignidad e intimidad.
• Que se nos entregue toda la información sobre los procedimientos o tratamientos en términos comprensibles.
• Aceptar o rechazar un procedimiento o tratamiento.
• Conocer el nombre completo del médico responsable de nuestra atención.
• Que se respete la confidencialidad de todos los datos médicos y personales que nos conciernan.
• Que la discusión de nuestro caso sea confidencial.
• Quienes no estén implicados en nuestra atención deben contar con nuestra autorización para estar presentes.
• Ser transferidos a otro centro asistencial solo con nuestro consentimiento.
• No ser sujetos de investigación o ensayo terapéutico sin nuestro consentimiento informado.
• Que se respete el proceso natural que, irremediablemente, lleva a la muerte.
• Recibir todos los tratamientos y procedimientos médicos cuando exista posibilidades de recuperar la salud.
• Que se nos entregue toda la información sobre los procedimientos o tratamientos en términos comprensibles.
• Aceptar o rechazar un procedimiento o tratamiento.
• Conocer el nombre completo del médico responsable de nuestra atención.
• Que se respete la confidencialidad de todos los datos médicos y personales que nos conciernan.
• Que la discusión de nuestro caso sea confidencial.
• Quienes no estén implicados en nuestra atención deben contar con nuestra autorización para estar presentes.
• Ser transferidos a otro centro asistencial solo con nuestro consentimiento.
• No ser sujetos de investigación o ensayo terapéutico sin nuestro consentimiento informado.
• Que se respete el proceso natural que, irremediablemente, lleva a la muerte.
• Recibir todos los tratamientos y procedimientos médicos cuando exista posibilidades de recuperar la salud.












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